En efecto, este método de resolución de controversias se extiende
cada día más, hasta a llegar a materias "atípicas" como el
deporte.
El 16 de mayo de 2007, la ANADE presentó el nuevo libro del
Abogado y Árbitro internacional Dr James A. Graham, intitulado
"Guía práctica para la ejecución de sentencias y laudos
comerciales extranjeros".
Para esta ocasión también se invitó a varios representantes de
organismos como la CAINTRA, el CCINLAC, el Colegio de Mediadores,
el Centro Estatales de Métodos Alternos, la Procuraduría, etc…,
así como al Lic. Javier Navarro, quien detalló el contenido de
dicha obra, subrayando la importancia del tema visto el aumento de
sentencias internacionales a ejecutar en México y el desarrollo
cada día más importante del arbitraje.
En efecto, este método de resolución de controversias se
extiende cada día más, hasta a llegar a materias "atípicas" como
el deporte como lo demuestra el caso reciente del futbolista
Salvador Carmona.
El libro se considera como la segunda parte complementaria de
la obra "Guía práctica para el arbitraje internacional",
explicando lo que es muchas veces la segunda fase del litigio,
quiere decir la ejecución forzosa de la decisión, sea judicial sea
arbitral.
El problema principal en materia de ejecución de decisiones
judiciales consiste en que no hay a nivel mundial, un instrumento
internacional que establezca un marco común. En 1992, la
Conferencia de La Haya inscribió en su programa de trabajo un
proyecto de tratado internacional sobre el reconocimiento y la
ejecución de sentencias internacionales. En 1999, un primer
proyecto fue aprobado, pero en 2001 modificado, para centrarse en
los acuerdos celebrados entre las partes para elegir de manera
exclusiva el foro jurisdiccional en materia civil y comercial. Y
con eso, desapareció la idea de un "gran" tratado universal sobre
la ejecución de sentencias extranjeras.
A nivel regional, la OEA logró adoptar la Convención de
Montevideo, que tiende a facilitar la ejecución de las decisiones
extranjeras, pero no logró ir tan lejos como la reglamentación
europea que se basa sobre el principio de la confianza recíproca,
uniformizando los criterios y facilitándose así la ejecución en un
Estado miembro de una decisión proviniendo de otro Estado miembro.
Por lo tanto, México seguirá, como los demás países no miembro de
la Unión Europea, a controlar la "importación" de las decisiones
extranjeras.
En materia de ejecución de laudos, es lógico que exista un
procedimiento de verificación antes de la ejecución en la medida
que la decisión proviene de particulares que no son emanaciones
del Estado. Sin embargo, como señaló Graham Weydert, con la
adopción de la Convención de Nueva York, un "gran" tratado
universal nació, instaurando un cierto "derecho común" en más de
100 Estados. En este sentido, hay una cierta ventaja de dirimir
sus controversias por el procedimiento arbitral porque la
ejecución de un laudo a nivel internacional es mucho más fácil y
previsible que la ejecución de una sentencia judicial.
Graham Weydert indicó que en México, como en los demás países,
sólo normas nacionales pueden ser ejecutadas en el territorio
nacional, y por lo tanto se requiere en presencia de una sentencia
o un laudo extranjero este procedimiento especial que es conocido
como "exequatur", y que en realidad se divide en dos actos
distintos.
"En una primera etapa, la decisión extranjera tiene que ser
homologada (o reconocida), quiere decir verificada que no hay nada
que va en contra de las reglas del orden jurídico nacional. De
ninguna manera, la homologación permite cambiar la decisión
extranjera, sino autoriza al juez a rechazarla o de homologarla.
Una vez "nacionalizada" la sentencia o el laudo extranjero, el
juez dará, en una segunda etapa, la orden de ejecución coactiva",
mencionó el también catedrático de la UdeM.
El autor de la obra aprovechó la oportunidad para llamar la
atención sobre la necesidad, tanto a nivel local como federal, de
abolir el requisito de la carta rogatoria para la ejecución de
sentencias, de la cual México hace un mal uso y tiene solo como
resultado de complicar de manera inútil el procedimiento de
ejecución, especialmente en materia familiar y comercial. Este
hecho también demuestra las bondades del arbitraje en la medida
que este trámite no existe en materia de ejecución de laudos
arbítrales.
El panorama en México acerca del arbitraje
Con la presentación de dicho libro, Graham Weydert aprovechó
para hacer un resumen acerca del panorama del arbitraje en nuestro
país.
Al inicio del presente año, Graham Weydert confiaba en que este
podría ser un mejor año para el país en lo concerniente al tema
del arbitraje ya que en los últimos años se ha presentado un
deterioro en los métodos alternos dentro del país.
"Con el inicio del año nuevo es una tradición de expresar
nuestros deseos y en este sentido no cabe duda que esperamos que
2007 sea un año mucho mejor que el año pasado para los métodos
alternos de solución de controversias, y en particular para el
arbitraje", indicó Graham Weyder.
En efecto, si en el periodo 2003-2005 el arbitraje se benefició
de un apoyo significativo por parte de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, no se puede decir lo mismo del año que
acaba de terminar", señaló.
En resumen, señaló que el panorama final en que se vio envuelto
el arbitraje en nuestro país, México una vez más se destaca como
un país 'anti-arbitraje.
Así mismo, indicó lo realizado por otros países, quienes ya han
visto los resultados del arbitraje y lo contemplan como un método
contimás efectivo, inclusive modificando sus leyes para el
beneficio de su economía, tales casos como el de Brasil, Bélgica e
Irlanda; esto con motivo de competir con las grandes ciudades
comerciales.
"Al momento en donde por ejemplo Brasil y Colombia intentan
perfilarse como altos lugares del arbitraje internacional. Hace
unos años, Bélgica, Irlanda y Brasil y recientemente Chile
modificaron sus leyes arbitrales para atraer el mundo del comercio
internacional y así competir con Paris, Londres y Nueva York",
mencionó.
Señaló que la situación no es mejor a nivel local, en donde los
jueces de los estados quieren revisar de novo los laudos, no
obstante que el derecho convencional, en particular la Convención
de Nueva York, que se aplica tanto en materia comercial como
civil, lo prohíbe expresamente.
Así mismo, recordó que nuestro país cuenta con una situación
muy favorable en el terreno de la mediación y el arbitraje al
tener varios representantes a nivel internacional como es el caso
de la UNCITRAL, la CCI y la Barra Internacional de Abogados, entre
otros.
"Sin embargo, México actualmente tiene una situación más que
favorable: el Código de Comercio contiene un texto muy moderno en
materia de arbitraje; un mexicano es Presidente de la Comisión
para el Arbitraje Internacional de la UNCITRAL; otro es el
Vice-presidente de la Corte de Arbitraje Internacional de la CCI y
Presidente de la Comisión para el Arbitraje Internacional de la
Barra Internacional de Abogados; otro fue presidente de la
Northern Branch of the Chartered Institute of Arbitrators; otros
son miembros de los consejos de administración de la American
Arbitration Association y de la London Court of International
Arbitration; la principal revista de arbitraje latinoamericana es
editada en México. La Facultad de Derecho de la UANL tiene la
única cátedra de doctorado en arbitraje internacional en América
Latina y probablemente la única maestría en métodos alternos en el
continente latinoamericano", informó Graham Weydert.
Así mismo indicó que lo único que falta es por un lado el apoyo
del Poder Judicial, el cual debe de abandonar su doctrina ortodoxa
que tiene por postulado que solo el Estado tiene la capacidad de
rendir la justicia. Este paradigma, como todos sabemos, no
corresponde a la realidad, en particular en lo que concierne a los
plazos y los costos; y muchas veces las decisiones están lejos de
ser satisfactorias. El arbitraje tanto nacional como internacional
funciona y se puede encontrar la prueba en todos los Estados
desarrollados que cada día liberalizan más el régimen jurídico de
este método alterno.
Por otro lado, el también Presidente del Club de Arbitraje
Internacional de Monterrey mencionó que también se requiere del
apoyo de la abogacía en la medida que los propios abogados no
siempre quieren recomendar el arbitraje por no conocer de manera
suficiente este método de resolución de disputas. En este sentido,
el Club de Arbitraje Internacional de Monterrey, se esforzará por
dar aun más difusión al arbitraje e intentar de convencer que esta
justicia 'privada' es el futuro de México para la solución de
controversias.